Esperar que la tormenta pase

Hace tres días tuve uno de esos días donde verdaderamente todo comienza en adversidad y se empeora conforme pasan las horas, algo que siempre causa una fricción en nuestros pensamientos, al querer pensar que las cosas mejorarán y al enojarnos con nosotros mismos por ser individuos de mente negativa, cuando las cosas comienzan a marchar mal.

Sin embargo, debemos de saber que los problemas y las situaciones adversas cobran mayor vida y mayor fuerza con nuestro desgaste y nuestro enojo, esto significa que si un individuo puede mantener la calma y la serenidad en momentos de crisis, entonces la crisis perderá vida y grosor, eventualmente disolviéndose como la noche al amanecer o como la luz al anochecer.

Antes solía pensar que cuando una crisis total sucedía, debía pensar positivo y asegurarme que los elementos de la crisis tan solo eran asuntos formados por pura casualidad.

Al intentar pensar positivamente en tiempos de crisis totales, me di cuenta que esa actitud me era contraproducente, al no poder convencerme enteramente sobre aquello que quería pensar, ya que al hacer esto causaba una fricción en el éter del aire, que encausaba el asunto a tomar una peor forma de la que ya tenía.

A su vez, entendí que los campos energéticos negativos, los cuales están compuestos de pequeños elementos de carga negativa, se hacen grandes al momento de alimentarse de emisiones eléctricas del cerebro al sentir miedo, frustración e impotencia (falta de potencia).

Estos elementos componen lo que yo llamo crisis total.

mal-dia-laboral13Un ejemplo de crisis total es cuando uno se levanta de la cama cansado y de mal humor, así como enojado o enojada con el día, antes de que nada suceda. Al levantarnos de la cama pisamos algún tipo de artefacto parecido a un lego o a algo de esa naturaleza, que causa un dolor que empieza en la planta del pie, terminando en el cerebro, haciéndonos odiar al mundo y a la vida.

Al bajar a hervir el agua para el café, ésta de pronto salta como lava de volcán, quemándonos las manos, haciendo que naturalmente soltemos la cafetera, causando así que ésta se rompa en varios pedazos.

Al agacharnos repentinamente como reflejo inepto, se cae nuestro celular del bolsillo de nuestra bata y cae con la pantalla de frente, haciendo que ésta también se rompa y que las imágenes se vean poco y que el sonido esté un poco afectado.

En ese momento nos damos cuenta que teníamos información invaluable en nuestros mensajes, información necesaria para ese mismo día, como la reserva de nuestro vuelo Volaris, por lo que nos damos cuenta que estamos fritos.

En ese momento tendremos la opción de seguir adelante con nuestro día o verdaderamente interrumpir todo, siendo esta segunda opción lo que es correcto.

Si es que decidimos seguir adelante con nuestro día, es un hecho que muchas otras tragedias mucho peores sucederán y el remedio será mucho más complejo para algunas de ellas.

Por eso es mejor encerrarse en su cuarto y esperar que la tormenta pase.